Robert Doisneau


La escuela de la calle le enseñó a Robert Doisneau que París es un gran teatro que fotografiar lleno de historias y personajes. Contemporáneo y amigo de Picasso, Kertész, Cartier-Bresson o del poeta Jacques Prevert entre otros muchos, compartió con todos ellos la inquietud y la fascinación en buscar historias en los suburbios de la ciudad del amor.

Niños, adultos o artistas callejeros eran habituales protagonistas de sus imágenes. "Gestor normales de gente normal en situaciones normales" es una frase con la que Doisneau describe su trabajo. Sintió la picadura de la fotografía trabajando como ayudante en el Atelier Ullmann, y con el paso de los años se convirtió en una figura de la fotografía humanista con icónicas imágenes cargadas de humor y optimismo que leídas entre líneas descubren la crudeza del mundo.

Robert Doisneau, la suerte del paseante

"París es un teatro en el que se paga asiento con el tiempo perdido. Y yo continúo esperando". Esta es una de las citas célebres del fotógrafo, un profesional de la imagen que esperaba al momento adecuado paseando por su París natal con una Rolleiflex. Con un planteamiento muy acorde a Cartier-Bresson y su 'momento decisivo', ambos trabajaron juntos tras la liberación de París en la agencia ADEP en 1945 gracias al extenso reportaje que Doisneau realizó durante la ocupación nazi.