La leyenda de Tina Modotti: fotógrafa y revolucionaria


Solo hizo 400 fotografías a lo largo de su vida. Quizá porque era perfeccionista y minuciosa. O quizá porque, fuera del cuarto oscuro, su vida era más fascinante, apasionada y peligrosa. Tina Modotti fue, en todo caso, una gran fotógrafa. Pero también fue muchas otras cosas, como demuestra Tina Modotti, fotógrafa y revolucionaria [Editorial La Fábrica], una biografía de Margaret Hooks que hace justicia a una vida de leyenda.


Un fotograma de The tiger's coat, rodada en 1920. Modotti dejó el cine porque le parecía demasiado superficial

Nacida en Udine (Italia) en 1896, Modotti creció en un hogar humilde, donde no se comía otra cosa que polenta, y con 12 años empezó a trabajar en una fábrica de seda.

Su padre emigró a Estados Unidos y, al cumplir los 16, se reunió con él tras viajar sola hasta San Francisco. Allí empezó a coser, pero enseguida trabajó como modelo y, más tarde, como actriz de teatro y ópera. Convertida en una pequeña celebridad entre la comunidad italiana, Modotti ansiaba, sin embargo, explorar otros círculos.


Tina Modotti el día de su boda, se casó con 24 años

Durante la Exposición Universal celebrada en la ciudad en 1915 conoció al joven pintor y poeta Roubaix de l’Abrie Richey, Robo, con quien frecuentó los circuitos independientes en los que se hablaba de arte, utopía y amor libre, y se casó poco después. La pareja se trasladó a Los Ángeles, donde Tina consiguió pequeños papeles en películas mudas mientras se introducían en un círculo de artistas bohemios entre los que se encontraba el fotógrafo Edward Weston.

México mágico

Mientras Robo hacía planes para montar una exposición en México, ella y Weston iniciaron una aventura. Dos meses después de que su marido cruzara la frontera, Modotti supo que había contraído viruela. Hizo las maletas y se subió a un tren, pero antes de llegar a México DF un telegrama le anunció su muerte.


Mujer con bandera’, una de las fotografías que hizo en sus viaje por México.