'Ucrónicos', los retratos inspirados por la pintura, de Maria Antonia García de la Vega

'Ucrónicos' es el resultado de cuatro años de trabajo. Cuatro años buscando rostros que casaran con la imaginación de la fotógrafa María Antonia García de la Vega. Lo que podemos ver en el libro son los retratos de fotógrafos y amigos caracterizados como personajes históricos del Renacimiento y la Ilustración.


La fotografía siguió el camino de la pintura durante demasiado tiempo. Aún hoy se abusa del término pictorialista y se cae en técnicas en las que el pixel se confunde con el óleo. Lo que hay que hacer es inspirarse. No caer en la imitación y dejar camino a nuevas ideas.



Esto es precisamente lo que ha hecho María Antonia García de la Vega con 'Ucrónicos', un título perfecto inspirado por Javier Barón. La ucronía es la reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos. En este caso estamos ante el sueño de fotografiar cómo hubieran sido estos hombres del siglo XXI en el pasado. Y el resultado, en formato libro, es lo que estamos presentando. Ella se dio a conocer como fotógrafa de paisajes pero ha cambiado de temática.



En este libro se descubre que el hábito hace al monje. Las personas pueden cambiar según el aspecto que muestren. Es la magia de la actuación, el poder de la fotografía. Muchas veces queremos ser otro y algunas veces, como es el caso, tan solo queremos jugar.


María Antonia decide trabajar en el estudio, con una sola luz y establecer un juego de referencias con los rostros de sus amigos y conocidos. Tú serás como Jovellanos, tú un geógrafo del Renacimiento, tú aparecerás a la manera de Rembrandt.



Y este es el acierto de 'Ucrónicos'. Estamos ante un libro de fotografía inspirado por la pintura. Estos retratos fotográficos beben de los clásicos pero tienen un lenguaje, una gramática fotográfica. Incluso ha evitado caer en la tentación del color para huir del pictorialismo imperante en los últimos tiempos.



Solo una luz, un fondo neutro como el que utilizaron Velázquez, Rembrandt o Richard Avedon,